octubre 2013

Es una verdad universalmente aceptada que pocas enfermedades suscitan menos compasión que la gastroenteritis.

Rómpete una pierna, cría un pedrusco en el riñón, ten un coágulo cerebral que te haga difícil seguir los debates de Intereconomía… y no habrá quien se niegue a ofrecerte un polvo por compasión en un urinario público. Y, mientras, el espíritu de Manolo Summers te filmará con una cámara oculta para 'To es mundo é… la hoshtia y la lesche'. Sin embargo, dedícate a pasear por el resbaladizo filo de la incontinencia intestinal, y todos guardarán para ti sus bromas más ocurrentes. Por "ocurrentes" me refiero, por supuesto a chistes como los que oí cuando formé parte del equipo de cámara quecubría el Congreso de Ecografía del Escroto. O sea, bromas del nivel de "ese tiene un problema de cojones" para abajo.

Es lo que ocurre cuando se mezcla una enfermedad tremendamente popular con la caca: lo que debería ser empatía se transforma en "Ya puedes ganar seis Oscar seguidos, José Coronado, que nunca superarás esa sublime declaración de principios consistente en que puedes jiñarte vivo y seguir siendo un señor gracias a Danone".

Por ese motivo, de entre las múltiples y variadas gastroenteritis que he sufrido en mi vida – a las que han puesto títulos como "Estamos en la radio en directo, no vayas a cagarla" – mi favorita es, sin duda alguna y contra todo pronóstico, aquella que me hizo sentir todo el amor y apoyo de mis semejantes. Cuando el irse por la pata abajo deja de ser algo privado para convertirse en una fiesta de hermandad.

Todo comenzó, lógicamente, mal.

Tumbado en el camastro de mi colegio mayor, me llegó ese momento marca "¿Realmente me va a suceder esto?" y así fue. Mi segundo pensamiento – el primero, claro, era "tengo que ir a la ducha" – fue que, si esto perseveraba, podría ser una buena idea dormir la noche siguiente con una compresa en el calzoncillo. Siempre y cuando mis intestinos me diesen diez minutos de tregua para llegar a la farmacia de la zona y hacer así un poco más rico al señor Evax o al señor Ausonia. Y siempre y cuando, en pleno delirio febril, no llegase a decir a decir al farmacéutico "en realidad, sí que es para mí". Y ya me conocen: yo soy aquel capaz de darle una bolsa del Día con mis calzoncillos sucios al dependiente de una tienda. Así que sería capaz, inconscientemente, de hacerle eso a un farmacéutico, aunque gastase, como el de la zona, un estupendo bigotón.

Pero esa NO iba a ser la mañana en la que fuese capaz de dar diez pasos seguidos sin percances: dos minutos después, en las duchas comunes del colegio mayor, volví a preguntarme "¿Realmente me va a volver a suceder esto?". De forma muy insolidaria, dejé que así fuese. Y juro por Peich que el desagüe me miró chungo.

A pesar de la virulencia de mi yihad intestinal (no sé si yihad es la mejor palabra: sí, es violenta, pero consiste en lanzar… piedras, y no era ese el caso), afronté el problema con la tranquilidad de haber pasado varias veces por la experiencia. Un amigo me compró unos sobres de Sueroral y me dije que, en un par de días, todo pasaría. Lo que no me esperaba es que, all of the sudden, la gastroenteritis de caballo se me mezclase con una cistitis marca "mear y no echar gota". Esa noche me la pasé sin dormir apoyado en el lavabo de mi cuarto. Intentando, en vano, que saliese algo que aliviase esa sensación que no sentía desde que, en el colegio, los profesores te preguntaban si no podías esperar hasta el final del examen antes de ir a hacer pipí. (Y, sí, sé que mear en el lavabo es algo que parece que sólo existe en grandes ovras del tipo 'Como tener la casa como un cerdo', pero tough times demand tough hearts).

Desesperado, le pedí al mismo amigo del Sueroral que me acompañase a Urgencias, porque no sabía qué me podría pasar por el camino. Y ese onvre, conocedor del sublime coñazo que podría esperarle en la sala de urgencias del Hospital Clínico, tuvo la feliz idea de preguntar a otros si le acompañaban a él para no morirse de asco durante su buena obra. ¿El resultado? Mi gastroenteritis, sin comerlo ni beberlo (bueno, bebiendo Sueroral), se había convertido en una alternativa para que doce finstros se apuntasen a cambiar unas infames Cruzcampo en el cutrebar de la zona por unas infames Cruzcampo en la cutrecafetería del Clínico.

En su día, colgamos en ente vlog el vídeo de cómo secomportó Paco tras una colonoscopia y de cómo dos gilipollas le reprobaron su innata capacidad para los chistes de olor en las salas de espera. Pues eso no fue nada al lado de las miradas asesinas que TODOS los de la sala de espera dirigían a mi "séquito" cada vez que me hacían la ola cuando se me ocurría dirigirme al váter a, por supuesto, mear y no echar gota. Pero no tuvieron huevos a dirigirnos la palabra. Tal vez porque uno de los allí presentes tenía tal cara de perturbado con melenas que cualquiera, incluso las abuelillas desconocedoras de la cultura ninja, podrían formar en su mente el concepto de ese onvre realizando prácticas de katana a las cuatro de la madrugada. O lanzando estrellas shuriken a la diana que tenía colgada en la puerta de su dormitorio. O moviendo cielo y tierra en la era pre-internet para lograr la dirección de la niña que hacía de princesa en 'La historia interminable' (peli que, juro por Peich, se veía todos los días impares).

Feck, es que ni siquiera fueron capaces de mandarnos callar cuando uno preguntó a una señora si había algún sitio cerca en el que comprar un globito rojo que regalarme si iba al váter una vigésima vez. Ya lo ven: hay gente que organiza su boda para sentirse el rey/reina de la fiesta y el centro del universo durante unas horas. A mí me llegó con un bollo en mal estado.

Una vez me recetaron unos cuantos antibióticos, tocó volver al colegio mayor. Durante el camino, se dedicaron a animarme obligándome a intentar mear en TODAS las puertas de todas las residencias universitarias que hay en el Paseo de Juan XXIII. En alguna ocasión – cuando se trataba de colegios mayores femeninos, o del Opus Dei o de los Legionarios de Cristo – intentaban sugestionarme a que echase alguna mísera gota poniéndose a mear a mi lado. No tengo palabras para definir el amor y la gaycidad del gesto. Aunque no funcionase, claro. Y juro por Peich que me jalearon para ver si era capaz de hacer un number two en el Colegio Mayor Moncloa. Pero aún recordaba aquella meada multitudinaria en la que un supernumerario enajenado salió de aquel sitio a darse de hostias, él solo, con cuatrocientos descerebrados borrachuzos – cuéntenme entre ellos – como para atreverme con palabras mayores en inferioridad numérica. Eso, y que huir con los pantalones por los tobillos es más complicado.

De vuelta a mi habitación, mi gastroenteritis ya era conocida por toda la planta. Así como el hecho de que, cual reloj de la puerta del sol, me dedicaba a marcar los cuartos con periódicas y puntuales visitas al váter. Uno pensaba que lo mejor de la fiesta había terminado, pero la guinda del pastel – pido perdón por una expresión coloquial, tan desafortunada en este contexto – aconteció a las tres de la mañana.

Sentado en el trono, noto cómo una puerta se abre en el exterior. Viendo luz, ese persona pregunta "¿José Ramón?". Respondo "¿Sí?" y, lógicamente, lo siguiente que oigo es un tremendo descojono de risa. Acto seguido, me grita "¡Espera un momento!" mientras le oigo correr hacia su habitación. Lo siguiente que oigo es cómo se mete en el váter de al lado y me dice "esto es para ti". Oigo golpes y roces contra el tabique… ¡Había logrado meter su tremendo Casiotone en el reducido espacio del trono! Lo siguiente que escuché, fue una sublime recreación hard Casio de 'La Internacional' a ritmo de marimba.

Y mientras la cabeza intentaba razonar, en vano, todo lo que estaba ocurriendo, el corazón me hizo echar una lagrimita de la emoción. Sólo la hermandad de todos los onvres en el socialismo permite alcanzar las cotas más altas de la belleza y el amol cósmico. El genial Italo Calvino lo dijo mejor que yo y que nadie:

"Cósimo comprendió esto: que las asociaciones hacen al hombre más fuerte y ponen de relieve las mejores dotes de cada persona, y dan una satisfacción que raramente se consigue permaneciendo por cuenta propia: ver cuánta gente honesta y esforzada y capaz hay, por la que vale la pena querer cosas buenas (mientras que viviendo por cuenta propia sucede más bien lo contrario: se ve la otra cara de la gente, aquella por la que es necesario tener siempre la mano en la espada)."

Dudo que Calvino tuviese en mente la colección de finstros que me arroparon en esos momentos de olor. O que fuese un visionario tan impresionante como para vislumbrar la existencia futura del Casiotone (ni Nostradamus ni Steves Jobs serían capaces). Pero si sabría ver que, en estos tiempos tan liberales en los que vivimos, de oda al héroe individualista, pudiese ser la menos solidaria de las enfermedades la que nos recordase que, unidos fraternalmente, es como se cuentan las mejores historias.

Pret. 

Nota de Paco Fox: Aquí presento un nuevo artículo de Jaime, nuestro corresponsal en Dublín, que sale a nuestro rescate mientras Vicisitud pasa una temporada en Cardiff y yo preparo el nuevo Videofobia. Así que voy a agradecérselo como se merece: FECK OFF, YOU FECKIN' JAIME!

En estos mundos de Crom Cruach en los que vivo hay algo que se echa de menos rápidamente cuando llegas. Poder expresar adecuadamente frustración, sorpresa o enojo (entre otra gran gama de emociones) de la mejor manera posible.

Soltando el taco adecuado.

¿Y en este país como se caga uno en la puta?

Claro, cuando yo aprendí inglés, lo hice mayoritariamente, primero, con los libros de clase. Esos que te sale todo muy formal, con un soldado de Buckingham en la portada, con su moño y todo.
Luego, donde de verdad aprendí más, ya buscándome la vida por mi cuenta, fue de dos fuentes:

Manuales de rol (inglés escrito) y Star Trek (inglés hablado)

Jrandes métodos de enseñanza, aunque hacen que tengas clarísimo lo que es una shuttle o una spear, pero que me hizo preguntarle a un compañero de trabajo que cómo era que se llamaba esa cosa en el baño que la giras y sale agua. Exacto, a tap (ya me lo sé).

Pero claro, con toda esta educación, mi equivalente en usar palabras gruesas quedaba reducida al equivalente a decir algo así:

- ¡Por las velludas patillas de Drizzt D'Urden y sus ancestros drow!
- ¡La matriz de flujo cuántico está hoy que parece iónica!
- bIHnuch! vIta'laHbe!
Como no controles tu interfaz de salida sónica te vamos a reconfigurar el discriminador subespacial gravimétrico. A hostias.

Y, coincidiréis conmigo que noslomismo. Esa cosa tan castiza de soltar "mevoyacagarenmismuertoslamadrequemeparió" cuando te sale algo mal desahoga mucho más.

Así, que tras cierta investigación por mi parte, he conseguido encontrar unos cuantos tacos que serán de gran ayuda en caso que quieras ampliar tu vocabulario y dar la rotundidad necesaria en esos momentos de necesidad. Voy a obviar los consabidos fuck, shit y bitch. Son muy comunes. Demasiado. Y sí, son usados, pero tienden a ser demasiado "genéricos", a no decir nada. Igual que tenemos en español "copón" y no todo en inglés es "jodido", ¡hay que usar más palabras chicos!
También greatest jits de ente blog como feck y shite por ser ya conocidos como las formas irlandesas de fuck y shit.
El vocabulario que voy a decir es más tendente a la parte "islas británicas" del inglés. Oye, es donde estoy. Y, además, suenan a tacos "más sofisticados" y cosmopolitas. Los gringos son demasiado puritanos/obvios.

- So I told him that he could get his bloody trombone and shove it up his arse, and that I'll come back to beat the shit of him if I hear that fucking sound again.
- Oh, Margaret, dear, you truly know how to deal with terrible situations! Cheers!

Bullshit

Qué quiere decir literalmente: Mierda de toro
Qué quiere decir realmente: Chorrada, mentira, gilipollez
Ejemplos: 
I'm not taking this bullshit anymore (No pienso aguantar más esta sarta de memeces) 
Do not bullshit a bullshitter (No intentes mentirle a un mentiroso)
Pro advice: Esta palabra indica no sólo que a lo que se refiere es, bueno, una mierda o una gilipollez. También quiere decir que es mentira o timo de alguna manera. 


I'm calling bullshit - Declaro que es una soplapollez

Bloody

Qué quiere decir literalmente: Sangriento
Qué quiere decir realmente: Puñetero
Ejemplos: 
Get me the bloody phone! (¡Trae aquí el puñetero teléfono!) 
Bloody hell! (Exclamación de sorpresa, tipo ¡Coño!)
Pro advice: Suena decididamente inglés. Es más suave que "fucking", pero el significado es el mismo, una palabra para añadir prestancia a la que viene después.

Gobshite

Qué quiere decir literalmente: Bocamierda
Qué quiere decir realmente: Bocazas, alguien que sólo dice tonterías
Ejemplos: 
What is that gobshite doing on TV? (¿Que hace ese gilipollas en la tele?)
Pro advice: Típicamente irlandés (ambas palabras, gob y shite son propias de enta isla) y, por lo tanto, mejor.

Bollocks

Qué quiere decir literalmente: Cojones
Qué quiere decir realmente: Usada como exclamación de desagrado o decepción (tipo "Miiiierda"), como forma de decir "gilipollez". En Irlanda también como forma de referirse a alguien, un tanto despectiva. También para referirse directamente a los testículos.
Ejemplos: 
Oh, Bollocks (Me cago en la…) 
The article was total bollocks (El artículo era una soplapollez) 
What did that bollocks wanted? (¿Que quería el gachó ese?)
Pro advice: Indudablemente inglesa e irlandesa. Suena muy bien por la rotundidad de la B

No es por nada, pero en Yahoo Answers hay gringos preguntando qué quiere decir esto. ¡Ahora tú ya lo sabes!

Wanker

Qué quiere decir literalmente: Pajillero
Qué quiere decir realmente: Imbécil, ensimismado en uno mismo.
Ejemplos: 
Those guys are a bunch of wankers (esos tíos son unos capullos)
Pro advice: Usado para insultar, mayoritariamente. Tener en Irlanda a un presidente que ha llamado a la gente del Tea Party "wankers" en la radio (vale, antes de ser presidente) creo que suma muchos puntos de molonidad, francamente. Transcrito aquí  y, si quereis escucharlo, aquí (frase en el 4:12)

Asshole (o Arsehole)

Qué quiere decir literalmente: Agujero del culo
Qué quiere decir realmente: Gilipollas
Ejemplos: 
All you need is 5 strings and an asshole (todo lo que necesitas son 5 cuerdas y un idiota) 
You're an arsehole (Eres un capullo)
Pro advice: Suele tener un trasfondo más de "mala persona" que de "idiota", aunque puede querer decir ambas. Arsehole suena más rotundo (puedes marcar más la r) y tiene un sabor más británico.


Así que ya sabeis. Cuando tengáis que intercambiar unas palabras con amigos de habla inglesa, gracias a esta guía para principiantes ya podéis quedar como un camionero y un faltón. Ahora... ¡aportad vuestras palabrotas anglosajonas favoritas en los comentarios! Porque la belleza de una lengua no está en el número de formas distintas en las que se puede decir 'Te quiero', sino en la variedad a la hora de cagarse en tus muertos.

Al poco de conocernos, Vicisitud y yo establecimos una extraña tradición. O no. Más bien fue el cabroncete de Vicisitud en un acto de claro terrorismo enfocado a minar cualquier futuro en nuestra relación homo erótica. Se trataba de aprovechar las fechas señaladas del calendario para hacernos regalos sórdidos. Esto es: cabrones.

¿Que ambos estamos pasando una etapa de fanatismo por Jethro Tull? Pues el cabrón me regala el ‘Under Wraps’, sin discusión el disco más sórdido y lamentable del grupo y del que llevo años pensando hablar aquí.

¿Que me voy a Estados Unidos? Pues le traigo una edición especial de ‘Showgirls’ con vasos de chupitos y pompones para los pezones

¿Que llega mi cumpleaños? Pues me regala el CD de Traci Lords (lo llegué a escuchar tres veces como un campeón)

¿Que es Reyes? Pues le compro un tanga con forma de falda escocesa (anécdota relatada en un próximo artículo escrito hace ya cuatro meses pero que se retrasa por pequeños problemas de tiempo de un colaborador)

El caso es que esta escalada bélica se ralentizó más o menos cuando se le ocurrió a Vicisitud regalarme ‘Siniestro’ de Uwe Boll por navidad. Hay que ser desalmado. Pero para eso están los amigos que hemos conocido gracias a ente bloj. Nuestros cumpleaños  (pues los celebramos juntos) se convierten a menudo en festines del atchon burike, en los cuales puedes encontrar desde películas, libros y tebeos de calidad hasta la película de Dragon Ball o sordideces como ésta:
Ia ia shub niggurath
Pero el premio de este año al regalo más sórdido se lo llevó, como no, Supersantiego, que apareció de los primeros y dejó el listón tan alto que Serguéi Bubka retrocedería acojonado ante el desafío. Nos regaló ENTO:
La alergia de la fe
El maravilloso juego de mesa que llena de alegría la casa de los Flanders y la parrilla de 13TV. El instrumento de nuestra salvación. Naturalmente, teníamos que probarlo. Y grabarlo con un móvil acorde al cutrerío del más bajo de todos los géneros audiovisuales: la game board review.

Aquí está nuestro particular unpacking y los momentos más lamentables de nuestra primera partida - sí, os advertimos que SPOILER ALERT habrá más - durante una escapada dominguera cada vez más lejana en el tiempo (lograr que Vicisitud monte algo es como pedirle al herrero que tenga cuchara de metaaaaaaaaal en su casa, pero con violencia psicológica todo lo puedo):

Dos años después, vuelvo a Sitges a decir tonterías en público. Algo en lo que tengo experiencia: presentaciones de Juego de Tronos, antiguos programas de Cine Basura, la Monstrua, mi primera comunión… Así que el sábado 12 de octubre a las 22:00 en la sala Tramuntana (entrada gratuita, apertura de puestas sobre las 21:30 y justo en el mismo Meliá) habrá una edición de Cine Basura en directo con el Exclmo Sr D José Viruete et moi y un invitado sorpresa. Como siempre, se podrá seguir en directo en www.canalplus.es/cinebasura. Pero si estáis por el festival, por Parchelona o, qué sé yo, por Teruel, los Pirineos o incluso Ultramort, tenéis el deber moral de venir a vernos en directo por un motivo obvio: si llego y me veo la sala medio vacía, seguro que me dará cagalera. Que ya me lo dijo mi psiquiatra: déjate de tonterías, que tú lo que eres es muy sensible.

This really happened.

Como el pasado junio, momento del épico renacimiento del programa en Madrid, la emisión en Canal+ Xtra y en internet formará parte de un maratón de tres películas. La estrella de la noche y basura comentada en directo será ‘Secta Siniestra’. Si ‘Destroyer’ se escogió para la anterior edición porque un amigo mío me dijo que era la que le molaba (y teniendo en cuenta que quiero que le hable bien de mí a las DOS PELIRROJAS que trabajan con él, nadie me condenaría por hacerle caso), esta vez tenemos una razón ligeramente más lógica. El tema de Sitges este año es la película con el título español más lamentable de la historia: ‘La Semilla del Diablo’ (AKA ‘Gritando ¡Spoiler! Antes De Que Se Inventara El Grito de ¡Spoiler!’). Así que hemos cogido la cinta perfecta para la ocasión:

- Es un clon de combate extraordinariamente tardío de la peli de Polanski
- Grabada básicamente en sólo tres escenarios y con un poco de gore barato.
- Rodada en Cataluña por un director y un equipo catalán. Lo que permitirá hacer algún chiste sobre el Estatut que hará que no me vuelvan a invitar en la vida.
- Es una cosa espantosamente mala poblada por actores tránsfugas del cine S.

¡Nada puede fallar! El creador de esta muestra de cine-colonoscopia fue Ignacio F. Iquino. Un señor chaquetero (en tiempos de Franco hizo una peli propagandística anti aborto y, ya en la transición, un alegato pro aborto) que amaba tanto sus filmes que dejó de pagar al laboratorio que los tenía almacenados porque pa qué y la mayoría de sus negativos acabaron destruidos.

La velada en la red y en Xtra se completará con dos joyas. Joyas con olor a caca. Y pinta de caca:

-‘Gladiator Cop’, directo a vídeo de artes marciales secuela de ‘La Espada Milenaria’ con Lorenzo Lamas. Pero eso no es lo importante. Lo que realmente mola es que el director es NICK ROTUNDO. ¿Para cuándo una peli de ente onvre protagonizada por Michael REVENTAR? Un mundo sin proyectos así es un lugar más triste
- ‘El Exterminador de la Carretera’, uno de esos clones de combate de Mad Max que tanto gustan a niños, niñas y gente con serios problemas de socialización. Ya sabéis: coches, desierto de Almería, tiros y falta de higiene personal.

Así que no faltéis a la cita de este programa de frecuencia más irregular que mis movimientos intestinales. Daremos lo mejor de nosotros. Aunque si lo mejor de mí es decir bobadas viendo pelis malas, tengo que plantearme la vida. Preferentemente ante una botella de Irn Bru y un cargamento de drogas letales.

En cuanto sepamos quién será el invitado, os lo haremos saber por nuestros twitters, Facebook o gritándolo desnudos en plena calle Génova. 

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